La apertura del estrecho de Ormuz y la recuperación del tráfico marítimo se han convertido en la brújula de los mercados. Las noticias sobre las conversaciones entre Omán e Irán para la apertura de este enclave con una nueva ruta de navegación permiten a las Bolsas europeas prolongar las subidas y al Ibex 35 alcanzar nuevos máximos históricos. Pero entre los inversores todavía domina la cautela hasta ver cuál es la postura de Estados Unidos y comprobar que esta vez sí se trata de un acuerdo sólido para reanudar el transporte de petróleo y gas.
El mercado necesita constatar que hay un aumento sostenido en el número de embarcaciones, que se reducen las primas de los seguros de guerra y que los países del Golfo pueden recuperar sus exportaciones. Los envíos de crudo de la región se mantuvieron un 40% por debajo de los niveles anteriores al conflicto. Hasta que no se recupere la actividad, no se puede dar por cerrado el capítulo de las tensiones por el precio de la energía. Esas dudas explican el comportamiento volátil del petróleo en las últimas jornadas. Después de haber descendido por debajo de los 80 dólares en las dos sesiones anteriores por las expectativas de un acuerdo en Oriente Próximo, el brent recupera esa barrera y sube más de un 4%, hasta el entorno de los 83 dólares por barril.
El Ibex 35 aprovecha una sesión más la fortaleza que está exhibiendo la banca en Bolsa y sube un 1%, lo que le hace alcanzar nuevos máximos históricos y tocar los 20.300 puntos, que no ha logrado mantener al cierre. Telefónica, Cellnex y Acciona son los valores que más suben, en una sesión favorable para el sector de las telecomunicaciones en Europa. En el resto de las grandes plazas, la renta variable avanza, aunque con menor intensidad. El Mib italiano y el Cac francés suben un 0,8%, mientras el Dax alemán repunta un 0,3%. Destaca la subida de Deutsche Telekom, que se apunta un 7%, lo que supone su mejor sesión desde 2013.
La otra cara de la sesión se encuentra en Asia. El Kospi surcoreano ha cerrado con una caída del 4,6%, arrastrado por el desplome de los fabricantes de memorias. Samsung Electronics pierde alrededor de un 6% y SK Hynix cerca de un 10% (aunque llegó a perder un 30% durante breves minutos). En Japón, el Nikkei retrocede un 0,9%.
La corrección continúa el giro iniciado el miércoles en Wall Street con los valores tecnológicos y ligados a la inteligencia artificial. Después de varias sesiones de recuperación, el temor se ha vuelto a apoderar de los inversores ante la preocupación por unas valoraciones muy altas y por las inversiones multimillonarias que las empresas están destinando a centros de datos y chips. Ya no basta con incrementar los ingresos y beneficios, ahora las compañías deben demostrar que las inversiones pueden traducirse en rentabilidad a corto y medio plazo.
En ese contexto, Wall Street abrió con dudas y ha cerrado en rojo. El S&P 500 ha cedido un 0,18%, el ha terminado la sesión prácticamente plano y Dow Jones ha perdido un 0,85% al cierre de los mercados europeos. Además de los avances para la reapertura de Ormuz, los inversores esperan a la publicación de este viernes de las nóminas no agrícolas y la tasa de desempleo en Estados Unidos. Ambas variables, petróleo y empleo, son claves para las expectativas sobre los tipos de interés y la hoja de ruta que pueda guiar a la Reserva Federal.
El movimiento del crudo resulta crucial para la política monetaria porque condiciona las expectativas de inflación. Un acuerdo firme aliviaría las tensiones sobre los precios de la energía. La combinación de un mercado laboral que se enfría sin deteriorarse y unas presiones inflacionistas persistentes deja a la Reserva Federal en una posición incómoda. El banco central mantuvo la semana pasada los tipos en el intervalo del 3,5% al 3,75%, aunque tres miembros del comité defendieron una subida de un cuarto de punto. La probabilidad que concede el mercado a un incremento en septiembre se sitúa en el 57%, según el portal CME.
En el mercado de deuda, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años repunta hasta el 4,64% siguiendo la subida del petróleo. En Europa, el bund alemán se mantiene en el 3,1% y el bono español a diez años en el 3,5%.
El oro, por su parte, consolida su recuperación y supera los 4.300 dólares la onza. El metal dorado se beneficia tanto de la cautela geopolítica como de las dudas sobre el crecimiento, la inflación y la futura trayectoria de los tipos.
Bolsas - Divisas - Deuda - Tipos de interés - Materias primas
2026-08-06T06:34:03Z